Los gladiadores romanos se sometieron a regímenes de formación estrictos, a horas de tareas físicamente agotadores y lucharon hasta la muerte.

Pero en vez de comer una dieta rica en proteína como atletas modernos, las pruebas sugieren que manejaron estas tareas con una dieta de grano, acompañada de una ‘bebida deportiva’ a base de vinagre y ceniza.

Los investigadores alemanes estudiaron el colágeno en los huesos de cadáveres romanos encontrados en un cementerio del 2º siglo, confirmando teorías de esta dieta vegetariana.

Entonces, Éfeso era la capital de la provincia romana de Asia y tenía más de 200,000 habitantes.

Usando espectroscopia, investigadores del Departamento de Medicina forense en MedUni Viena estudiaron las proporciones de isótopo estables, incluso niveles de carbón, nitrógeno y azufre.

Las fuentes históricas y los textos antiguos relatan que los gladiadores tenían su propia dieta, que comprendía alubias y granos, y se han mencionado como ‘hordearii’, o “comedores de cebada”. Su dieta también presentó harina de avena y frutas secas.

 

También miraron la proporción de estroncio a calcio en el mineral óseo.

Los niveles de estroncio indican la cantidad de verduras consumidas durante toda la vida, y cuanto más alto son estos niveles, más probable es que la dieta sea carente de carne.

En total, 53 individuos, incluidos 22 gladiadores, fueron analizados.

Los resultados revelaron que las comidas consistieron principalmente en grano y comidas sin carne. Todos los individuos consumieron plantas incluso trigo y cebada como el alimento básico, mientras los otros comieron las alubias.

Las conclusiones también sugirieron que estas comidas fueron acompañadas con un vinagre y bebida de ceniza de la planta, para darles energía, como una manera antigua de bebidas deportivas.

Las cenizas de la planta claramente se consumieron para fortificar el cuerpo después del esfuerzo físico y promover la mejor recuperación de los huesos, explicó el líder del estudio profesor Fabian Kanz.

Las cosas eran similares entonces a lo que hacemos hoy. Tomamos el magnesio y el calcio, después de algún esfuerzo físico según Fabian Kanz.

Según la investigación, la diferencia entre las dietas de gladiadores y la población normal de la región es muy significativa en términos de cantidad de estroncio medido en sus huesos.

Un proyecto de nuevas investigaciones mira la migración de gladiadores, que a menudo venían de partes diferentes del Imperio Romano a Éfeso.

Los investigadores esperan que la comparación de datos de los huesos de gladiadores con la fauna local ceda varias diferencias.

http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0110489